Los derechos de la mujer en la República Islámica de Irán

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Soraya Sepahpour-Ulrich
6 de noviembre, 2014
Discovering Iran. Women’s Rights in the Islamic Republic of Iran

Viaje a Irán: septiembre – octubre 2014

Marcel Proust dijo: “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.” Durante las últimas dos décadas he visitado Irán en numerosas ocasiones, quedándome de 10 a 14 días cada vez. Esta vez me quedé 2 meses y haciendo caso de Proust, me llevé un par de ojos nuevos. Me deshice tanto de mis lentes occidentales como de mis lentes iraníes y observé con ojos objetivos. Fue un viaje extraordinario que me dejó sin aliento.

Parte I – Las Mujeres de la República Islámica de Irán

Es difícil saber dónde empezar un cuaderno de viajes y cómo describir un nuevo mundo en unas cuantas páginas. Sin embargo, dada la obsesión con el estatus de la mujer, tal vez es apropiado empezar con las mujeres en Irán tal como las percibí.

Los medios occidentales con la ayuda de feministas y de iraníes de la diáspora describen a la mujer iraní como “oprimida” – principalmente porque en Irán la mujer tiene que cumplir el código de vestimenta islámico – el hiyab. Sí, el hiyab es obligatorio, y las mujeres optan por llevar un chador o llevar un pañuelo. Pero lo que es crucial es comprender el papel que jugó el chador antes de 1979 frente al papel que juega en la época posterior a la Revolución.

Antes de la Revolución de 1979, el chador era indicativo de un mal disimulado sistema de castas. Mientras unas cuantas distinguidas mujeres de nivel socioeconómico alto elegían llevar chador, el resto, la mayoría de las mujeres iraníes, simplemente nacían con él. Esto es, las mujeres socioeconómicamente desfavorecidas llevaban chador antes de 1979. En esos días el chador era un obstáculo para el progreso de la mujer; se la menospreciaba y desaprobaba. No podía avanzar ni ascender. Estaba oprimida. Pero las feministas occidentales no veían esta opresión. Al fin y al cabo, el Shah era moderno y dictador amigo de EEUU.

La Revolución cambió el statu quo y neutralizó el sistema de castas. Una revolución, por definición, es un cambio total en la manera en que las personas viven y trabajan. Lo mismo sucede con la Revolución Iraní. El chador post 1979 ya no es un impedimento para el futuro de la mujer. La mujer iraní de hoy,  de clase (anteriormente) menos privilegiada, ha encontrado la libertad en su chador. Ha sido liberada y camina junto a su (anteriormente) más privilegiada colega. Esta emancipación es lo que las feministas occidentales/occidentalizadas ven como opresión.

Yo misma vengo de esa minúscula minoría de mujeres “privilegiadas” de antaño, demasiado cómoda en mi piel “Occidental” como para querer promocionar el hiyab, pero no permitiré que mis preferencias personales socaven el valor del progreso conseguido gracias al hiyab. Los defensores de causas perdidas en el extranjero simplemente deberían cambiar sus mancilladas lentes en lugar de intentar cambiar las vidas de los demás; las mujeres iraníes no necesitan ser rescatadas, ellas no siguen, sino que lideran.

En dos ocasiones diferentes tuve la oportunidad de sentarme a hablar con un grupo de estudiantes de doctorado del Departamento de Estudios Globales de la Universidad de Teherán. Sinceramente, estas jóvenes me cautivaron. Sus mentes despiertas y curiosas, sus agudos intelectos, sus amplios conocimientos, su inglés fluido, y su total seguridad en sí mismas me deslumbraron. Feministas occidentales las considerarían “oprimidas”. A mí me parece que lo que necesita ser rescatado es el feminismo, no las mujeres iraníes.

El exorbitante éxito de las mujeres va mucho más allá de la educación; participan en todos los aspectos de la sociedad: maternidad, artes y ciencias, alta tecnología, cine, investigación, negocios, funcionariado, política, deportes, fuerzas armadas, conducción de taxis y autobuses, bomberos, etc. El papel activo de la mujer en la sociedad es innegable. Lo que encontré fascinante es su papel de guardianas culturales.

Mujeres – Las Guerreras Culturales

El imperialismo cultural es parte integrante del neocolonialismo. La erradicación de una cultura originaria y su sustitución por una hegemónica permite a la hegemonía ejercer influencia en la nación subyugada – apropiarse de ella. Y las mujeres son el núcleo. Ellas mantienen la familia unida y transmiten las tradiciones. Con este fin, en toda aventura colonial, independientemente de la geografía, las mujeres han sido el blanco principal (esto es, víctimas para el rescate). Irán no ha sido diferente. Mientras unas han abandonado su cultura para abrazar la de otro, la gran mayoría han resistido y han luchado con auténtica tradición iraní.

Un grupo de estas guerreras culturales me impresionó profundamente. Asistí a una representación de danza en la famosa Ópera Roudaki (Talar Roudaki). Muchachas de 6 a 18 años arrancaron ovaciones ensordecedoras del público cuando danzaban al compás de canciones tradicionales de todo el país. Su danza no era material para la MTV. Reflejaba la belleza y pureza de una cultura antigua. Sus movimientos y gestos no tenían intención de ser seductores, eran elegantes y poéticos; guiaban hacia el pasado antiguo y establecían un vínculo con el presente, fortaleciéndolo. Éstas eran las mujeres de Irán que defenderían las preciosas tradiciones y cultura iraní contra la cultura moderna occidental considerada el centro de la ‘civilización’ y de la ‘libertad’ por feministas occidentales.

No es mi intención dar la falsa impresión de que todas las mujeres en Irán son felices, tienen éxito, y son valoradas. Como cualquier otra sociedad, Irán tiene su parte de chicas y mujeres infelices y deprimidas. Tiene su parte de mujeres que han sido maltratadas y traicionadas. Tiene su parte de chicas y mujeres que han caído en la droga, la prostitución, o ambas. También me encontré con ellas. También me di cuenta de que las leyes en Irán no favorecen a la mujer, ya sea divorcio, custodia de los hijos, o herencia. Aun así las mujeres han dado un salto hacia adelante.

Parte II – La Moral Alta

Washington Simplemente No lo Entiende

Numerosos visitantes han viajado a Irán y han traído de vuelta relatos que describen el paisaje, la comida, la cordialidad de sus gentes, el impacto de las sanciones, y demás. En gran parte estos relatos han sido acertados – aunque incompletos. No quiero cansar al lector con mis observaciones sobre estos mismos temas; más bien, invito al lector a compartir mi viaje hacia el alma del país – el espíritu de la nación iraní.

Los errores de Washington son debidos, en parte, al simple hecho de que Washington recibe informes de inteligencia erróneos sobre Irán y los iraníes. Esto ha sido un patrón de larga data en Washington. Antes de la Revolución de 1979, un sinfín de personal estadounidense vivía en Irán. Miles de agentes de la CIA estaban destinados allí. Sus tareas iban más allá de enseñarle técnicas de tortura a la policía secreta del Sha; al fin y al cabo eran espías. Además del personal militar que llegaba con el equipamiento militar que EEUU vendía al Sha, había funcionarios que trabajaban en la Embajada Estadounidense en Teherán. Ninguno de ellos lo entendía.

Todos fallaron estrepitosamente en su valoración de los iraníes. Este personal simplemente estaba demasiado ocupado disfrutando del fastuoso estilo de vida en Irán. Tal como los anteriormente mencionados viajeros repetían, Irán es hermosa, la comida exquisita y sus gentes hospitalarias. Este personal iba a fiestas ofrecidas por aquellos cercanos al Sha (o otros acaudalados iraníes) y vivía el tipo de vida que ni siquiera podrían haber soñado en otro lugar. Embajadores estadounidenses repartían visados a los perezosos hijos de estas mismas familias que de ningún otro modo habrían sido capaces de entrar en EEUU bajo los requisitos normales para visado de estudiante.

Estos mismos iraníes, la élite privilegiada, proporcionaban informes de inteligencia a los estadounidenses en Irán – información inexacta y errónea que se transmitía a Washington. Washington estaba satisfecho. Al fin y al cabo, ¿por qué dudar de tus amigos?, y ¿cómo la policía secreta iraní adiestrada por la CIA no iba a recabar datos fidedignos? El resultado fue que Washington creyó que Irán continuaría siendo un estado cliente para sus necesidades futuras. El éxito de la revolución supuso una bofetada en la cara, pero Washington no cambió el rumbo.

Durante las últimas décadas Washington ha continuado actuando bajo inteligencia errónea. Actualmente confía en algunos “expertos” de la Diáspora iraní que no han visitado Irán ni tan sólo una vez desde la revolución. Además de los “expertos iraníes”, Washington se ha buscado otras fuentes de ‘inteligencia’, principalmente la secta terrorista de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK). Este grupo le proporciona información a Washington suministrada por Israel. Antes de esta función, la secta estaba ocupada luchando junto a Sadam Husein asesinando iraníes y kurdos. ¿Es de extrañar que Washington no tenga ni idea sobre Irán?

Lo que Washington no puede entender es la fuente de la fuerza de Irán, su formidable resistencia. Gracias a sus ‘expertos’, y las experiencias personales de algunos viajeros, Washington sigue creyendo que los iraníes aman a EEUU y que están esperando que Washington les ‘rescate’ de su gobierno. Sin duda los iraníes son generosos, hospitalarios y encantadores. Acogen a los visitantes como a huéspedes sin importar su país de origen. Esto es parte integrante de su cultura. También creen que un huésped es una ‘bendición de Dios’ – mehmoon barekate khodast. Karime khodast. Pero aquí es donde se acaba.

Aunque el pueblo iraní ama a las gentes de todas las nacionalidades, incluyendo a los estadounidenses, ven a Washington por lo que es. Durante las últimas décadas Washington y sus políticas han afectado negativamente a prácticamente todas las familias en Irán. Éstas incluyen a aquellas cuyos sueños y esperanzas fueron truncadas por el golpe de estado orquestado por la CIA contra su naciente democracia y su líder popular, Mossadegh. Más tarde, sus vidas fueron totalmente trastornadas cuando la policía secreta del Sha adiestrada por la CIA/Mossad arrestó, brutalmente torturó, asesinó o simplemente hizo desaparecer a cualquiera que se atreviera a aventurarse en política. Gracias al apoyo incondicional estadounidense, estas historias nunca llegaron a los medios. Además están los millones de viudas y huérfanos de guerra, los soldados mutilados, las víctimas de armas químicas proporcionadas a Sadam Husein por EEUU para ser utilizadas contra los iraníes mientras la ONU cerraba los ojos ante una guerra de 8 años. Y no nos olvidemos de las víctimas del terrorismo patrocinado por EEUU y de las sanciones. Millones de iraníes tienen experiencia de primera mano de todo lo que Washington ha desatado en su contra.

Son estas víctimas, sus familias y conocidos los que luchan por la soberanía de Irán, los que son los guardianes de esta orgullosa nación. Ellos son la fuente de la fuerza de Irán. Victor Hugo dijo: “Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea a la que le ha llegado su momento.” Simplemente no hay ningún ejército en el mundo que pueda ocupar, encubiertamente o de cualquier otra manera, la tierra que un pueblo ha llegado al convencimiento que les pertenece no por virtud de nacimiento, sino porque han luchado por ella, han muerto por ella, la han protegido de todo daño.

Me encontré con muchas familias así; una en particular fue más memorable. Durante el régimen del Sha esta familia trabajaba en la granja de mi padre. El padre y sus hijos trabajaban los campos y la madre ayudaba en la casa. En esos días, esta familia y sus futuras generaciones simplemente habrían continuado trabajando en la granja,  siendo ‘plebe’ sin ninguna perspectiva para el futuro. Pero la revolución les rescató.

Poco después de la revolución, la guerra empezó. Los chicos de la familia todos fueron a la guerra. Uno de sus tíos perdió la vida en la guerra química. El resto de la familia sobrevivieron – y prosperaron. Se beneficiaron de educación gratuita proporcionada por el gobierno del que EEUU quiere deshacerse. Uno de estos chicos, el hombre con el que me encontré después de unos 35 años, Kazem, antaño condenado a ser ‘plebe’, era un hombre de negocios con éxito. Pasé horas hablando con la familia y con Kazen en particular. Lo que me impresionó no fue sólo la prosperidad y el éxito en su negocio, sino la sabiduría que sólo llega con la edad, y aun así él la había adquirido en su juventud. Tenía intelecto y dignidad. Un caballero, encontré que sus conocimientos sobre temas internacionales era superior al de la mayoría en las universidades de EEUU. Había vivido una guerra y visto la muerte. Irán le pertenecía. Lucharía por ella una y otra vez y no dudaría en morir por ella.

Ésta es la Irán que la Diáspora ha dejado atrás, la Irán que es una desconocida para ellos. Éste es un país muy superior al que dejé de pequeña y que he visitado durante años. Los protectores, los guardianes de Irán, son todos los Kazems. Se dice que la fuerza de un ejército está en el apoyo del pueblo. El país entero es ese ejército. Como bien señaló Khalil Gibran: “Del sufrimiento han emergido las almas más fuertes. Los caracteres más fuertes se forjan a base de cicatrices.” Con cada política errónea, EEUU incrementa las cicatrices, fortalece el carácter y el espíritu de esta inquebrantable nación. Esto es lo que Washington es incapaz de comprender.

Soraya Sepahpour-Ulrich es investigadora y escritora independiente centrada en la política exterior de EEUU y en la influencia que grupos de presión ejercen en la política exterior de EEUU.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s