¡Temblad, criminales de guerra! Mahmoud Abbas va a por vosotros

Mahmoud Abbas

Talal Jabari @TalalJabari
27 de septiembre, 2014
Watch out war criminals, Mahmoud Abbas is coming for you
Colectivo Traducción No Tripulada

El líder de la OLP dijo a la ONU que no permitirá que los criminales de guerra se libren de su castigo. La única pega es que todavía no ha solicitado la adhesión de Palestina a la Corte Penal Internacional, el único camino que ahora mismo podría conducir a ese castigo.

Hace unos años circuló por las redes sociales una imagen que mostraba la zona que la mayoría de nosotros considera Palestina -es decir, la tierra ocupada por Israel en la guerra de 1967 – como un archipiélago. La realidad no anda muy lejos.

La existencia de los puestos de control permanentes en Cisjordania deja claro que, para los palestinos, el viajar es un privilegio y no un derecho. Y no, no estoy hablando de las terminales utilizadas paraentrar, o más bien impedir la entrada en Israel. Estoy hablando de los puestos de control (checkpoints), como el del llamado “Container” que se abre o se cierra, aparentemente según el capricho del oficial al mando, convirtiendo así un puesto de control en un bloqueo de carretera, desconectando las islas del sur de ese archipiélago de las del norte.

Personalmente, le he tomado mucho cariño a este puesto de control. He conducido a través de él en muchas ocasiones, y he vuelto para encontrarlo bloqueado en otras tantas ocasiones.

Foto ilustrativa de soldados israelíes cerrando un puesto de control interno de Cisjordania, 15 de mayo de 2012. (Foto por Ahmad Al-Bazz / Acitvestills.org)
Foto ilustrativa de soldados israelíes cerrando un puesto de control interno de Cisjordania, 15 de mayo de 2012. (Foto por Ahmad Al-Bazz / Acitvestills.org)

Como seguramente ya adivinas, dado que es el único camino entre las islas del norte y las del sur, este pasaje sufre algo de tráfico. Hay numerosos automóviles privados despuntando entre docenas de taxis, minibuses de color naranja, autobuses llenos de estudiantes que visitan otras islas para sus viajes de estudios. Pero lo que siempre me hace sonreir son los Land Rovers y coches patrullas de la “Seguridad Nacional” y la policía palestina que hacen la ida y vuelta de esta carretera. No son los vehículos en si; lo divertido es que tienen que cubrir sus luces azules de policía con unas bolsas de lona y, en el interior, los oficiales deben ir sin uniforme y, por supuesto, desarmados.

De hecho, así es como deben ir cada vez que viajan fuera de los territorios “controlados por los palestinos”. Sï, pongo estas palabras entre comillas para resaltar la farsa que este concepto representa.

¿Qué nivel de ridículo puede alcanzar esto?: en una ocasión, un número de jeeps del ejército israelí atravesó Hebrón y se detuvo frente a una comisaría palestina. Tras detectar los jeeps que venían de frente, un oficial de policía palestino, uniformado, armado y de pie fuera de la estación, corrió a agacharse detrás de la pared perimetral de la estación. Debió de pensar que los jeeps seguirían por su camino una vez que él volviese a su puesto. Imagino que lo vieron agacharse, porque aparcaron los jeeps fuera de la estación durante unos buenos cuarenta minutos, mientras que el oficial se mantenía allí escondido detrás de la pared. Esto es en el territorio “controlado por los palestinos”.

Hay docenas de historias menos divertidas de policías palestinos golpeados, detenidos e incluso asesinados por el ejército israelí. Así que entenderéis que aun siga rascándome la cabeza tras el discurso de Mahmoud Abbas en la ONU este viernes, en el que declaró a una sala de la Asamblea General casi vacía, a diferencia de la superpoblada franja de Gaza, que “no vamos a olvidar, no vamos a perdonar y no vamos a permitir que los criminales de guerra escapen a su castigo”.

El presidente palestino Mahmoud Abbas se dirige a la Asamblea General durante el debate general, 26 de septiembre de 2014 (UN Photo / Amanda Voisard)
El presidente palestino Mahmoud Abbas se dirige a la Asamblea General durante el debate general, 26 de septiembre de 2014 (UN Photo
/ Amanda Voisard)

Como dijo un hombre sabio, no lances una amenaza a menos que estés dispuesto a cumplirla. Así que no puedo evitar preguntarme ¿cómo demonios planea Abbas llevar a la práctica su discurso? ¿Va a emitir órdenes de captura contra oficiales del ejército israelí para que sean ejecutadas por la policía palestina? ¡No quisiera yo ese trabajo! ¿Anunciará un embargo comercial contra Israel con la esperanza de presionarlos para que entreguen a los acusados?

Igual imagina que esa “Fuerza internacional de intervención”, que solicita desde hace tiempo, y en su último discurso no dejó de hacerlo, se asemejará a la Fuerza de Estabilización de la OTAN en la antigua Yugoslavia, que empezará a cazar a criminales de guerra como hicieron con Radovan Karadzic.

Pero en aquella ocasión estuvo implicada la Corte Penal Internacional (CPI o TPI). De hecho, en estos momentos están a punto de emitir la condena contra Karadzic. Este es el mismo tribunal al que Palestina obtuvo el derecho de unirse hace dos años. El mismo tribunal que tanto ilusionó a los palestinos cuando se reforzó el estatus de Palestina en las Naciones Unidas, especialmente por las secuelas de la anterior guerra en Gaza (2009). Unirse a la Corte Penal Internacional sería, ciertamete, un paso hacia la aplicación de la justicia a esos criminales de guerra a los que con tanta audacia amenazó Abbás.

Pero no hay motivo de alarma.

Fatou Bensouda, el Fiscal General de la Corte Penal Internacional, escribió en un artículo de opinión en el periódico británico The Guardian el mes pasado: “bajo las leyes del tribunal de La Haya, mi oficina solo puede investigar presuntos crímenes de guerra en Palestina si se nos concede jurisdicción en su territorio. Y Palestina no lo ha hecho”.

No lo ha hecho. Porque está claro que la presión internacional sufrida para no hacerlo es mucho mayor que el peso de esa “nueva guerra de genocidio perpetrado contra el pueblo palestino”, como la describió Abbas en la ONU. Estoy convencido de que no soy la única persona que se pregunta cómo un presidente habla sobre genocidio de su pueblo para luego negarse a unirse a la institución que, al menos, podría desalentar a que se repitiera.

Así que supongo que esos criminales de guerra a los que se refería Abbas podrán dormir bien por la noche. Siempre y cuando mantengan un ojo abierto hacia los coches de policía que cubren sus luces con bolsas.

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